Huevos de Pascua versus Torrijas

La nostalgia es un sentimiento que acompaña con frecuencia al que vive lejos de su país de origen. Al hablar con familias emigrantes o parejas mixtas sobre la educación de los niños suele ser un tema recurrente. Es inevitable comparar «nuestro» pasado, lo que vivimos de niños y las experiencias que forma parte de nuestra identidad con la forma en la que están creciendo nuestros hijos en un contexto cultural diferente. La mayoría de padres que yo conozco logran un admirable equilibrio entre el respeto a las costumbres del país y las que forman parte de su bagaje cultural. De esta forma los niños se enriquecen y además encuentran el soporte necesario para aprender los idiomas, pero no es fácil.

No es fácil aceptar la nostalgia con normalidad sin caer en sentimientos negativos por lo que supuestamente se están perdiendo los niños. A veces no es fácil compartir con ellos «sus» vivencias evitando las comparaciones.

Cada cual «maneja» estas emociones como buenamente puede y raramente se llega a la situación de Ulises en la Odisea. A mí personalmente me cuesta en algunas ocasiones y esta época del año es una de ellas, porque lo que de verdad me apetece es tomar una torrija hecha por mi tía y salir a ver procesiones por las calles de Granada. Pero, un momento… ¿qué le apetece a mi hija? Voy preguntarle.

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Psicóloga en Holanda especializada en lenguaje y bilingüismo. Mis herramientas de trabajo son el conocimiento teórico y la experiencia.

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