¡Ha pasado una década desde que el proyecto de La Sabika Taal vió la luz!
Como saben los que vieron cómo se desarrolló esta idea, no fue algo que surgiera de la noche a la mañana. Tampoco fue el resultado de la inspiración, sino el fruto del trabajo realizado y la experiencia acumulada durante los años anteriores. https://lasabikataal.com/quien-soy/
El gran reto fue darle forma y elaborar una propuesta empresarial para que la cámara de comercio neerlandesa le diera el visto bueno y marcara mis primeros pasos. Recuerdo perfectamente cómo mis nervios se disipaban a medida que contestaba las preguntas sobre crianza bilingüe que me hacía la señora que me revisaba los documentos. Casualmente su hija, que vivía en España, acababa de tener un bebé y como abuela tenía muchas dudas. Salí de las oficinas con un número de Kvk, una gran sonrisa y el único consejo por su parte de hacerme un seguro de empresa, los demás consejos se los ofrecí yo.
Mucho ha llovido desde entonces, (nada extraño en los Países Bajos). Para quien crea que ha sido un caminito de rosas le diré que nada está más lejos de la realidad. Además de pasión por lo que hago hay muchas horas de estudio y trabajo invertidas. Hay varias meteduras de pata que me ha hecho más fuerte, porque los errores son necesarios durante cualquier aprendizaje. Hay sábados en la Escuela Hispana, domingos dedicados a preparar actividades y muchísimos momentos de reflexión acerca de lo que hago, cómo lo hago y cómo seguir mejorando para dar lo mejor a los clientes.
La pandemia me puso a prueba (como a todo el mundo) tanto personal como profesionalmente y reconvertí el proyecto en servicios online que afortunadamente funcionaron muy bien. La vuelta a la nueva normalidad también ha requerido sus ajustes. Flexibilidad lo llaman. (Pero es que no te queda otra).
En estos años he tenido el honor de conocer a grandes profesionales en áreas de conocimiento muy diferentes como la enseñanza de español como lengua extranjera, psicología, sociología, etc. He colaborado con instituciones académicas, empresas privadas, asociaciones sin ánimo de lucro, he podido profundizar en el campo de la emigración desde distintos puntos de vista. Todo suma.
Cuando reviso mi diario de trabajo de los inicios, lleno de ideas y posibles propuestas, me siento orgullosa porque casi todas se han materializado. Más aún, la formación de profesores surgió sin estar planeada y ha resultado ser una parte más de mis servicios (y fuente de ingresos) que no para de darme satisfacciones. Me siento muy agradecida con las maestras que me animaron a hacerlo.
Cada familia, cada niño con el que he trabajado me ha dejado una huella indeleble. Da un poco de vértigo pensar que muchos de ellos dijeron sus primeras palabras conmigo y hoy son casi adolescentes. Algunos no lo han tenido fácil, pero el español ya forma parte de su ser. Quizás tengo que dar la razón a mi marido cuando me dice que les doy a los niños la opción de tener un futuro mejor.
Favorecer la comunicación en el hogar, estimular la adquisición de español como lengua de herencia a edades tempranas es una labor increíble que va muchísimo más allá de aprender un idioma extra. Lo tuve muy muy claro desde que llegué a este país como psicóloga especializada en lenguaje.
Resiliencia es un concepto muy presente en la vida de un emprendedor. Nunca se me pasó por la cabeza tirar la toalla, aunque la vida me ha puesto bastantes zancadillas. ¿A quién no?
El balance tras diez años es muy positivo. Hay tanto que celebrar que los próximos meses serán festivos, nostálgicos, agradecidos y quién sabe cuántas cosas más.
¿Qué mejor forma de dar comienzo a los festejos que la presentación del logo conmemorativo?


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