Todos tenemos opiniones acerca de la crianza y educación de los niños. Algunas se basan en la experiencia personal como padres o madres, otras en observaciones y -afortunadamente- cada vez más en el conocimiento adquirido a través de buenas fuentes de información o de expertos en la materia.
Si nos enfocamos en el área de lenguaje y más específicamente en la adquisición de idiomas a edades tempranas, también podemos encontrar personas que ofrecen sus juicios libremente. Aconsejar es algo que forma parte de nuestra naturaleza y la mayor parte de las veces cumple una función muy importante para ayudar a otros padres.
Sin embargo acerca del bilingüismo/multilingüismo se mantienen muchas ideas equivocadas y también hay algunas actitudes que van en contra de lo que actualmente se considera una crianza respetuosa. Es importante que no se perpetúen los mitos y ofrecer a los niños y niñas entornos lingüísticos libres de prejuicios.
Hoy quiero centrarme en cinco “consejos desafortunados” que escucho sistemáticamente desde hace años. Voy a tratar de explicar por qué considero que no es adecuado recomendarlos a otras madres/padres y qué alternativas podrían ser más acertadas y prácticas.
1. “Tranquila, ya hablará, es pequeño.”
Existe la idea errónea de que si los bebés crecen en ambientes bilingües comienzan a hablar más tarde. Realmente no hay estudios que demuestren que esto sea así. La realidad es que la edad en la que comienzan a aparecer las primeras palabras en muy variada, incluso entre los monolingües. Tampoco hay datos científicos que avalen la idea de que crecer adquiriendo varias lenguas simultáneamente atrasará el desarrollo del lenguaje. Los niños bilingües comienzan a hablar prácticamente a la misma edad que los monolingües y pasarán por las mismas fases, aunque tengan algunas características diferentes.
Al igual que para una lengua, hay hitos o momentos que irán cubriendo dentro de unos márgenes. Por ejemplo, en torno a los dos años tienen un vocabulario básico de más de 50 palabras y comenzarán a formar pequeñas frases de dos elementos, etc. Como decía anteriormente hay grandes diferencias individuales, y los factores ambientales y familiares tienen un gran impacto.
Sin embargo, si un niño no habla absolutamente nada a los tres años (en ninguno de los idiomas a los que esté expuesto) los padres deben consultar con un experto en lenguaje para que valore la situación y si es necesario se inicie un plan de estimulación o reciba terapia. En los Países Bajos, por ejemplo, se realizan controles de salud regularmente y durante los mismos se observa el desarrollo lingüístico del bebe. Es muy importante seguir las indicaciones que ofrecen los especialistas en cada etapa.
A veces los niños van más despacio de lo esperado y los padres se preocupan, lógicamente. El comentario “ya hablará” con el objetivo de tranquilizar debería sustituirse por algún tipo de indicación para consultar a un experto. En la estimulación temprana puede estar la clave.
Si tienes dudas lo mejor es que consultes a un experto en lenguaje y bilingüismo.
2. “Dile que no lo entiendes, para que se esfuerce.”
La estrategia de negar la comprensión de una lengua cuando no se corresponde con la realidad va en contra de cualquier consejo de crianza respetuosa, hay que ser buenos ejemplos a imitar y evitar las mentiras. Y si realmente no comprendes lo que un niñ@ desea expresar, hay formas de lograrlo menos disruptivas.
Con un consejo como este se asume que el niño no se esfuerza lo suficiente para hablar la lengua minoritaria. La responsabilidad recae directamente en él, como si fuera una decisión consciente, cuando debería ser el adulto el que trate de ofrecer las condiciones adecuadas para que la lengua se use activamente.
Es posible que el niño conteste puntualmente para salir del paso, también se puede dar el efecto contrario al deseado y se niegue a hablar, etc. En cualquier caso la situación comunicativa pierde toda la naturalidad y el niño siente que el contenido de su mensaje no llega.
El niñ@ debe sentirse comprendido y ver que el idioma es útil, no una barrera en su necesidad comunicativa. Puedes indicarles qué lengua utilizar en un contexto concreto sin presiones, de forma indirecta.
3.”Olvídate del español, no lo necesita para la escuela.”
Una lengua es un medio de comunicación que impregna todas las áreas de la vida de un niñ@. En el caso de una lengua de herencia las conexiones emocionales con la familia y el uso dentro del hogar son fundamentales para el desarrollo lingüístico de los niños y niñas bilingües. Pensar solo en la utilidad académica es reduccionista, pierde de vista al niño como un todo y subestima la importancia del mantenimiento de las raíces de la familia.
También hay que tener en cuanta el contexto lingüístico en el que crece la persona para ofrecer los consejos. ¿Cuál es la lengua materna de los padres?, ¿hablan los padres adecuadamente la lengua de la comunidad para ser buenos modelos lingüísticos y que la calidad de la relación no se deteriore?, Etc.
Una recomendación como esta demuestra ignorancia acerca de los beneficios que supone el bilingüismo de cara al aprendizaje de lenguas posteriores.
Sería más empático con la familia evitar esta recomendación. En su lugar puede ser enriquecedor conocer las razones por las que unos padres desean que sus hij@s aprendan varias lenguas desde la cuna.
3. “Son como esponjas, no es necesario hacer nada.»
La idea de que los niños y niñas absorben los idiomas sin esfuerzo está muy arraigada en el “saber popular”, sin embargo no hay que subestimar la energía (en el amplio sentido de la palabra) que supone para ell@s.
Manteniendo el símil, es lógico pensar que para que una esponja absorba un líquido debe tener contacto con él, (o sea, es necesaria la exposición al idioma). Para que una esponja cumpla su función tiene que absorber líquido suficiente y con una densidad adecuada, (la estimulación lingüística ha de ser rica, variada y de calidad). Una esponja empapada en agua es útil si la usas, (exponer a un niñ@ a una lengua no garantiza que la hable si no la necesita, entre otras cosas). Una esponja no se mantiene eternamente mojada, hay que mantenerla en contacto con los fluidos adecuados, (el aporte de las lenguas debe ser constante, especialmente hasta los 12 años).
Para una adecuada adquisición del lenguaje es necesario ofrecer a los niñ@s un ambiente lingüístico rico, variado, con muchas oportunidades de interacción en contextos naturales. Esto es aún más importante cuando se trata de lengua de herencia y en ambientes multilingües.
5.”Que primero aprenda el idioma del país en el que vive.”
El orden de aprendizaje de las lenguas va a depender de diferentes factores como el bagaje lingüístico de los padres, historia de emigración, planes de futuro. Algunas de estas cosas ya las hemos comentado anteriormente, pero no está de más que las repita.
Finalmente la decisión es de los padres y los niñ@s pueden aprender varias lenguas simultáneamente por lo que no suele haber razones para esperar.
Por otro lado, los argumentos de los padres para que los hijos e hijas aprendan su lengua materna son muy variados, pero uno de los más importantes es mantener la relación con su familia en el país de origen. Los lazos afectivos se construyen desde el nacimiento y el idioma es una herramienta que permite dicha relación con personas muy importantes.
Por favor, no recomiendes a los padres que se olviden de una parte fundamental para el desarrollo global de los niños y niñas.


0 comentarios